GUSTAVO PERRIER FUENTES

ARTISTA PLÁSTICO
MONTEVIDEO URUGUAY

"NO ESPERES MAS"
Biografía
Nació el 26 de enero de 1949. Uruguayo y de nacionalidad española. Formado en instituciones salesianas de sólida tradición artística , le pemitieron aprender jugando diversas diciplinas, como crear, dibujar, pintar, diseñar, diagramar, artes gráficas, muraliso, publicidad, actuación, canto, reír, volar y una sana calidad de vida. Esto le permitió ser el artista uruguayo con el mayor reconocimiento nacional e internacional, con didtincions obtenidos en  diferentes disciplinas. A los 10 años ya realizaba sus primeras obras. Fundó diferentes empresas de arte y comunicación.  Hoy, el alto valor de sus obras en el exterior se lo agradece a su educacion,  a un a simple lapiz y a su compañera de vida.

Thomas Lowy

Director de Cultura del Ministerio de Educación y Cultura. (MEC) 1995 – 2000. - Copia

La verdad de las cosas siempre esta debajo de la apariencia. Por eso tiene que ser imaginada. Cada hombre percibe el mundo que lo rodea desde un punto de vista único e intransferible. Lo percibe no solo con la compleja combinación de sus sentidos, sino también con su historia, con lo cotidiano, las ideas con que vislumbra su devenir y el del mundo que lo alberga. Por si fuera poco, lo debe negociar con las eternas preguntas que nos acompañan desde siempre. Está solo, buscando un espejo donde reconocerse y ordenar un dialogo que le tienda un puente con lo tangible, alguna certeza que haga perdurable ese encuentro consigo mismo, y con el otro. Los trazos ligeros de Gustavo Perrier, de apariencia inacabada pero siempre libre, se comportan con una lógica predeterminada. Su gesto fuertemente decidido, marca en las telas campos que construyen una serie de cuadros donde la anécdota está apoyándose en un contacto con lo reconocible, pero pudiera no importar. Esto, excusa o fin no es para el observador atento más que un motivo de sosiego y disfrute, sin que por ello no se deje de cautivar por todas las inquietudes que laten bajo su sutil y experiente dominio del lenguaje pictórico. Sus motivos lo emparientan con un sin fin de artistas que no pudieron sustraerse a la seducción que producen los espacios infinitos, interrumpidos y significados por el contraste y la presencia del hombre envuelto en sus que haceres más ancestrales. Talento y sensibilidad se suman entonces, a las más hondas agitaciones, en sabia tensión por buscar y encontrar.

Agustín Courtoisie

Director de Cultura del Ministerio de Educación y Cultura (MEC).

Cartones, telas y óleos de Perrier. CAMPO ADENTRO. Por Agustín Courtoisie. El Uruguay padece dolores de crecimiento, que siempre son dolores de indentidad. Desde la inadvertida contradicción, o ambivalencia, de hablar del “interior”, y al mismo tiempo anunciar que uno se va “para fuera”, no hace falta mucha segacidad para darse cuenta que, desde hace mucho tiempo, la gente tiene sed de saber quién es. Que es lo mismo que desear saber quiénes fuimos, y también saber quiénes podríamos llegar a ser mañana. Por algo, en el Uruguay, todos los años la gente acude al festival de la Patria Gaucha o concurre en masa a la visitas del Día del Patrimonio. Pero aunque el pasado nunca responde completamente a las preguntas sobre el futuro – esa respuesta la tiene que dar cada generación y cada uno de nosotros, por mejores abuelos que tenga -, el pasado es la única tierra segura para apoyarse y subirse a cabalgar hacia el horizonte futuro que nos convoca. Horizonte siempre móvil, y siempre misterioso. La pintura rural es uno de los caminos que permiten regresar a nosotros mismos. No es el único, pero es el que ha elegído Gustavo Perrier. Desconocer cómo se cocina el pan, como se lamenta Michel de Montaigne, o ignorar de dónde viene la carne, es no ser completamente alguien. La comodidad ciudadana engaña, y a su manera puede ser muy cruel. Hace olvidar el origen. En la cuidad lo brutal simula ser episódico. En el campo, todo el riesgo y a la vez certeza serena, todo es recuerdo de cuando

Washington Algaré

Director Institulo Nacional del Audiovisual 1998 – 2005

Técnica y pasión profesionalismo conciliadas. Embarcarse en este tipo de experiencias, obliga al dibujante a navegar, desde el principio, entre elementos antagónicos, aparentemente contradictorios, de los que con esfuerzo debe hacerse cargo hasta concretar cada obra. Contemplarla luego, provoca siempre el severo juicio propio. Y a eso sigue el análisis de lo conseguido y la renovada propuesta. Y horas y horas de trabajo van estrechando el resultado al proyecto. Mucho de esto hay en la serena búsqueda del rigor que van forjando finalmente al artista. Trabajo, mucho trabajo, puesto al servicio de ese mundo interior que se comunica cada vez. De ahí en adelante, se nos presenta el hombre nuevo. Increíble. Sobre todo sorprendemente distinto al que aparenta en su vida profesional. Más aún nos revela su temática cotidianamente conmovedora. Rural pero distinta. Un aniversario en el que se afirma el producto del arte y su vinculación figurativa con la naturaleza (ars es homo additus naturae). Distante de las tensiones primitivas a que nos acostumbran la pintura que transita la temática, pinta una vida plácida. Y reúne felizmente al fin, trabajo arduo y depurada expresión.

Damián Argul

Gustavo Perrier por Damián Argul Un hombre de arte y turismo. Desde muy jovén Gustavo Perrier, incursiona con pasión en diversos lenguajes plásticos que incluían escenografías, carteles, serigrafías y dibujos. Su obra nos muestra un pintor sólido y profesional, que avanza sin titubeos hacia el fin perseguido. Buen colorista, destaca su dibujo, empleando trazos fuertes y decididos. Algunas de sus temáticas, como los caballos y bañistas, que son particularmente difíciles para el artista no experimentado, las maneja solventemente ubicandolás con comodidad y sagacidad en sus telas. Perrier, como proyectista de Ferias y Exposiciones a nivel internacional, se enfrenta permanentemente a gigantescas superficies vacías que organiza especialmente como lo hace frente a los soportes de sus futuras creaciones. En un siglo XXI lleno de tendencias que se repiten, superponen y confunden al espectador más avisado, el naturalismo de Perrier, encuentra su razón de ser y entusiasma.

Retrato de su hija, María Perrier Perez del Castillo.




La crítica mas sincera, Amalia Uribe Perrierr
  • Manhattan, Nueva York, NY, Estados Unidos